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La botella medio llena y medio vacía

Los ganaderos de Karrantza celebran el éxito de las expendedoras de leche después de un año en marcha.
Un total de 80.000 litros de leche vendidos y diez explotaciones menos. Es el dispar balance que realizan los ganaderos de la cooperativa carranzana Bizkaia Esnea del año que llevan en funcionamiento las dos máquinas expendedoras de leche fresca en Enkarterri.

Con la primera de ellas, instalada en la gasolinera de Zalla, abrieron las puertas a una nueva forma de negocio en otro intento por sobrevivir a la crisis, saltarse a los intermediarios y proporcionar el servicio directamente al consumidor a un precio que les permitiera obtener algún beneficio.

Esta última novedad dentro de su lucha diaria para mantener viva su forma de vida ha dado un resultado satisfactorio. Con una producción media de 4.500 litros diarios de leche ya pasado el boom inicial, "las expendedoras son rentables", según el presidente de Bizkaia Esnea, Bernardo González. Habla de la precursora en el territorio de este sistema de venta y la que se colocó en el frontón de Balmaseda seis meses más tarde.

Entre Enkarterri y Bilbao

Aunque el servicio ha crecido con otras diez máquinas en Bilbao, "aún es pronto para dar una cifra global porque estas se instalaron más tarde". Además, Bizkaia Esnea está presente en 180 establecimientos vizcainos. En este caso, la leche se comercializa ya embotellada, al igual que en otros municipios encartados. "No tenemos previsto implantar más máquinas en la zona porque tampoco queremos saturar el mercado", argumenta.

Sí que entra en sus planes cambiar de sitio la expendedora de Balmaseda para reubicarla en el casco urbano y evitar los robos que la han vaciado hasta en diez ocasiones. "La vamos a trasladar a las inmediaciones de la plaza de los Fueros, mucho más cerca del área comercial. Sólo falta poner un punto de luz, en cuanto el Ayuntamiento nos avise, la movemos", informa.

Por esa parte, los madrugones diarios para ordeñar las vacas, pasteurizar la leche y dejar los 300 litros por máquina listos para el consumo a primera hora de la mañana han merecido la pena.

Sin embargo, el panorama para los ganaderos carranzanos se ensombrece día a día. "El sector primario agoniza", sentencia el presidente de Bizkaia Esnea, Bernardo González. La cooperativa ha visto cómo las 57 explotaciones adscritas que dieron la bienvenida a las máquinas expendedoras el año pasado por estas mismas fechas se han quedado en 47. "Sólo en la última semana han clausurado dos y el resto nos vemos en serias dificultades", describe.

Lucha por el legado familiar

Denuncian que "es muy difícil seguir adelante cuando elaborar un litro de leche nos cuesta 42 céntimos de euro y la industria nos lo paga a 29". Y más aún si "en plena crisis la gente recorta de donde sea y llena el carro de la compra por la mitad de precio, sacrificando la calidad".

La "expresión de tristeza" y la "mirada perdida" de los compañeros que no han podido evitar echar el cierre a años de trabajo se contagian. "Al final es un problema que termina afectando a toda la familia porque la tensión no se puede ocultar", relata. La situación llega a tal punto que consideran necesario prestar ayuda psicológica a aquellos que han perdido su sustento.

Los que no han llegado a ese extremo temen "no poder conservar lo que hemos heredado de nuestros padres". "¿Qué pasaría si desaparece el mayor productor de leche de Bizkaia?", cuestiona.

Pero a pesar de la delicada situación no se rinden y apuestan por nuevas oportunidades. El mercado de la restauración es uno de los clientes más fieles de la leche autóctona, absorbiendo 1.000 litros a la semana, y Bizkaia Esnea planea diversificar el negocio incorporando a la oferta productos como queso o mantequilla.

FUENTE: DEIA